martes, 21 de octubre de 2008

Facebook




Andrés se bañó hace dos horas. A Paula le gustaría salir a pasear más seguido – Buenos Aires le gusta cuando llueve -. Juan hace ya algunos días que no se masturba y le gustaría volver al ruedo. Estoy entrando en Facebook.


De entrada nomás, intimidades, detalles y banalidades que por algún motivo que no logro comprender, o sí, la gente decide publicar, “compartir”. Red de redes, todo comportamiento humano queda allí registrado. Por si fuera poco, un mail le llega a uno cada vez que alguien “hace” algo. “Hacer” en estos casos puede parecer un eufemismo. “Lucía marcó una foto con su nombre”; ¿qué carajo me importa?, pienso; pero nada, el aviso le llega a uno y, por qué no, uno va, hace “clic” como un boludo y a ver que foto Lucía marco con el nombre de uno. ¿Posible polvo? Probable esperanza de muchos. Cada vez más privado de la acción, el ser humano, en los tiempos que corren, vive a través de estas comunidades virtuales, en las cuales interactúa, genera o pretende generar lazos y así conocer gente; se “existe”, en no pocos casos, a través de Facebook o herramientas similares: alguien ve un perfil, le gusta y por ende lo invita a uno a ser su amigo. Vaya forma de relacionarse; le guste o no a uno, lo cierto es que estos son los andariveles que cada vez más contemporáneos transitan. Posible combate contra la soledad que aqueja a miles de millones en un mundo cada vez más poblado, Facebook se revela como una de las herramientas más eficaces para mantenerse vinculado y al tanto de lo que sucede en numerosos círculos, cuando no contrarrestar las decrecientes capacidades de la gente para relacionarse socialmente. Invitaciones, compromisos, recordatorios, contactos laborales, alcohólicos anónimos y pedófilos arrepentidos: todos ellos crean su grupo en este espacio para así “estar en contacto” y, claro, no dejar de postear las últimas fotos que se sacan. Porque sí, las fotos, las putas fotos son una de las manías más frecuentes. Hay que subir todas las fotos que uno se saca; parece que ya la gente, en algunos casos al menos, se fotografiara para inmediatamente después ver cómo salió la imagen y acto seguido subirlas a Facebook para que, simplemente, estén allí.

Una amiga me dice, esparciendo rumor ya oído, de que cierta agencia de inteligencia dónde se comen donas y se toma mucho café no sería totalmente ajena a tal invención. ¿Te imaginás lo que hubiese sigo cazar a los muchachos de hace treinta años con Facebook a disposición de estos hijos de puta?, alguien me sugiere. Porque, claro, uno está, pero también sus amigos; y los amigos de nuestros amigos; y, por qué no, cualquier día nos llega una propuesta autogenerada por el sistema que cruza datos y busca patrones comunes, y así me propone que me haga amigo de Lucio, pero también de Anne Sophie, quienes, al igual que yo, salieron en una foto con un buzo verde y, al parecer, les gusta mirar películas los viernes por la noche. ¿Torturar / interrogar a alguien para obtener sus contactos? Basta con un par de clicks. En algunos países, me cuentan, Facebook se utiliza también para los procesos de selección laborales: antes de decidir contratarlo a uno, el patrón mirara en Facebook a ver quiénes son los amigos, si al candidato le gusta o no la comida étnica – en caso negativo, quien sabe, lo tilden a uno de no estar a favor de lo multicultural - y, quién sabe, averiguar si alguna vez uno se fumo un porro. Ay de nosotros en ese caso…

Confirmo a Jurgen porque parece buen tipo y en un viaje a la Argentina “se enamoró” del mate y por lo tanto quiere conocer argentinos; ignoro a Julia porque es fea y a Tomás porque es gordo. Antes de salir, me proponen “alegrarme” y sumarme a los festejos de Paola porque aprobó una materia, que parece era muy difícil. Alejandra quiere que le devuelvan “la hora que le robaron con el tema este del cambio horario” y Juan, por suerte, volvió a masturbarse con regularidad y está contento. Que suerte, pienso.

MS
Octubre 2008

1 comentario:

Anónimo dijo...

Martín:

muy bueno el artículo, en principio muy positivo empezar a pensar al facebook, que nos arrastra en una vertiginosidad que hace lucir al MSN como un bebé de pecho.
Tomo tu producción como una critica negativa a la ¨avidez de novedades¨ que justamente separa al sujeto cognoscente de su realidad inmediata.
De hecho facebook agiliza y despersonaliza las relaciones interpersonales degradando categorias como: ¨amigo¨. Me permiti tomar un par de puntos importantes(citas del texto original):

1) se “existe”, en no pocos casos, a través de Facebook
2) contrarrestar las decrecientes capacidades de la gente para relacionarse socialmente
3)se fotografiara para inmediatamente después ver cómo salió la imagen y acto seguido subirlas a Facebook para que, simplemente, estén allí.

Es un texto que si bien breve, fue exitoso..... es decir cumple la función de un editorial: Generar debate, por lo menos en mí.